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Una mirada a fondo al nuevo Audi S5

Es la versión deportiva del A5.

Una mirada a fondo al nuevo Audi S5

El Audi S5 es la versión deportiva del A5, el nuevo coupé de cuatro plazas de Audi, y se constituye como competencia directa del BMW Serie 3 Coupé. Las primeras unidades se entregaron en Europa en junio pasado. Existirá una versión más potente -RS5- que no aparecerá a corto plazo.

El S5 mide 4,64 m de largo, 1,85 m de ancho y 1,37 m de altura. Tiene dimensiones intermedias entre los sedanes A4 y A6; de los coupés de cuatro asientos, el más próximo es el Mercedes-Benz CLK.

El S5 utiliza un motor naftero, atmosférico, con inyección directa FSI, ocho cilindros en V de 90 º y 4.2 litros de cilindrada. Tiene admisión y distribución variable.

Alcanza una potencia máxima de 354 CV a 7.000 rpm y un par máximo de 440 Nm a 3.500 rpm. Incorpora una caja de cambios manual de seis velocidades.

Este motor alcanza mayor potencia en el S5 que en el A6 o el A8 (ambos 350 CV) y menos que en el RS4 o el R8 (420 CV).

El S5 tiene una velocidad máxima limitada a 250 km/h, puede acelerar de 0 a 100 km/h es 5,1 s y rinde en promedio 8 km/litro. En Europa tiene un precio de 61.800 euros.

Entre los elementos de equipamiento que tiene de serie se encuentran seis airbags, control de estabilidad (ESP), climatizador, faros de xenón doble (la luz diurna la proyectan una tira de diodos que están integrados en el faro, no separados como en el Audi S6), asientos delanteros deportivos con ajuste eléctrico, freno de estacionamiento eléctrico, suspensión deportiva y llantas de aleación de 18".

Tiene tracción total permanente con distribución asimétrica de la fuerza del motor. Cuando el deslizamiento es el mismo en todas las ruedas, las delanteras hacen un 40% de la fuerza que impulsa al modelo y las traseras un 60%.

El diferencial central tiene una relación de par que puede variar la fuerza de impulsión entre las ruedas cuando el deslizamiento entre ellas no es el mismo.

La tracción total hace que se pueda acelerar a fondo a la salida de los giros más cerrados sin perder un ápice de motricidad.


Por Alejandro Marimán